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Empieza el día con la ya habitual musiquita del despertador... Caras somnolientas y pocas ganas de levantarse. Hemos empezado la cuenta atrás y hoy el inicio del día será muy duro; tenemos que despedirnos de nuestro coche, uno más del equipo que nos ha acompañado en esta aventura. Va a ser un momento difícil. Lo echaremos de menos.

Pero como somos decididos, nos levantamos, nos preparamos y salimos de nuevo al frío de San Francisco, que no deja de sorprendernos teniendo en cuenta que estamos en agosto. Recogemos el coche del parking donde ha pasado la última noche y nos dirigimos a la agencia de alquiler, donde lo dejamos a buen recaudo con Pandorita dentro, por si puede ser útil al próximo que llegue.

Ha sido un mal trago, así que hemos de hacer algo para olvidarlo... Y ¿qué mejor que un buen desayuno a la americana? Hemos decidido que no vamos a tratar de seguir una alimentación sana hasta que lleguemos a casa de nuevo. Total, nos quedan pocos días y vamos a aprovecharlos al máximo... je je. Así que nos vamos a Lori's (otro diner fantástico) y nos pedimos un plato completo (huevos, bacon, hash browns, pancakes...). Nos mejora considerablemente el humor.

Mientras desayunamos, planificamos un poco lo que queremos hacer hoy y cómo nos vamos a mover en transporte público. Primera parada: Union Square. Se considera el centro de San Francisco (aunque no esté realmente en el centro). Una plaza agradable y sencilla, con comercios alrededor.

Siguiente destino: Powell Station. Hemos de comprar allí el pase de 3 días para el transporte público. Allí mismo vemos como dan la vuelta al tranvía (cable car) a la "vieja usanza".


Subimos en este transporte para experimentar y también para acercarnos a Chinatown, que aunque está cerca (las distancias no son excesivas), moverse caminando es complicado ya que aquí las pendientes de las calles son impresionantes (típicas películas con persecución de coches que saltan en cada cruce... o también el famoso anuncio de Sony Bravia donde tiraban miles de pelotitas de goma por las empinadas calles de San Francisco).

Es curioso el barrio de Chinatown. La primera calle que pasamos parece muy comercial y bastante turística, pero pronto se nota que todos los carteles y tiendas están en chino, y que la gente que hay por la calle son orientales. En cuanto nos movemos un par de calles parece realmente que estemos en China, tanto por la gente como por los comercios, diarios, rótulos, etc. Sin embargo, nos pareció más auténtico el barrio de Japantown donde estuvimos ayer (en la zona de nuestro hotel). Allí todo parece más "natural".


Aprovechando que ha salido el sol y que ha mejorado considerablemente la visibilidad, decidimos coger un autobús que nos lleve hasta Marina, un parque junto a la bahía de San Francisco desde donde tenemos la intención de ver el Golden Gate, ya que ayer apenas lo intuimos entre la niebla.

¡Ha habido suerte! El tiempo acompaña y podemos disfrutar de una buena vista del puente. La verdad es que se está muy agusto. A la sombra sigue haciendo frío, pero al sol se está muy bien, por lo que aprovechamos para dar un paseo bordeando la costa hacia el Fisherman's Wharf, antigua zona de pescadores, ahora paseo turístico con bastante vida y visita obligada si venís por aquí.

Además del agradable paseo, los muelles y las tiendas, nos gustaría destacar dos cosas interesantes:

1. Los leones marinos. Gustan de descansar en el muelle 39 y los hay a montones. Ya es extraño contemplar estos animales en persona y en libertad, pero más raro aún se hace verlos entre los muelles de embarcaciones de recreo.


2. La panadería Boudin Sourdough. Aquí preparan un plato típico de la zona: la clam chowder, una especie de sopa (con textura de bechamel) de almejas, que sirven dentro de un pan abierto, de corteza crujiente y sabor exquisito. Un plato delicioso que además ayuda a entrar en calor, lo que se agradece con este clima. ¡Imprescindible probarlo!


Hemos comido un poco tarde para aprovechar la mañana, así que vamos directamente al muelle 33, donde debemos coger el barco que nos llevará a Alcatraz... ¿Qué os vamos vamos a contar? Todos conocéis la historia de "La Roca" por las numerosas películas en las que aparece. Esta prisión, a escasos 2 kilómetros de San Francisco, ha sido históricamente una de las prisiones más seguras del mundo, por su construcción, por su vigilancia y porque es prácticamente imposible sobrevivir a las fuertes corrientes y las frías aguas que la rodean.

La visita es completa y muy interesante, con una audioguía que explica muy bien la historia y la hace interesante. Como datos curiosos, decir que sólo se "escaparon" 3 personas de sus dominios, y que nunca se supo si realmente lo consiguieron o si se ahogaron en el intento. También cabe destacar que aquí cumplió parte de su condena el mismísimo Al Capone.


Por suerte, nosotros logramos escapar sin complicaciones (y sin tener que excavar un túnel con la cuchara ni nadar en gélidas aguas).

Cuando regresamos a tierra firme ya es noche cerrada y eso se nota en la temperatura, que ha descendido unos grados. Cenamos un chocolate caliente en Ghirardelli (fábrica de chocolate típica... y buenísima), y nos volvemos al hotel. De nuevo se nos ha hecho un poco tarde y dormiremos poco, pero vale la pena. Tenemos que aprovechar hasta el último minuto de este fantástico viaje.

Mañana seguiremos recorriendo la ciudad, que aún quedan muchas cosas por ver.